FRITZ SEGÚN FRITZ
por Ricardo Olivera
Desde que tengo memoria siempre he dibujado. Siendo muy
pequeño tomé la determinación de convertirme en dibujante de
historietas, aunque durante bastante tiempo mis circunstancias
personales me obligaron a ganarme la vida con otros oficios. Durante
los años 90 me dediqué principalmente a la pintura y a la ilustración
editorial y publicitaria. Los cómics que realicé durante estos años se
publicaron en mi revista Radio Ethiopia, salvo algunas colaboraciones
esporádicas en otras publicaciones.
Fue a partir de la creación de Las criaturas de la
tierra incierta, allá por 1997,cuando sentí el impulso de ir aparcando
poco a poco mis otras actividades, en favor de mi vocación primera.
Empecé a asistir a salones y encuentros profesionales, y a contactar
con editores, lo que me ha permitido, al cabo de algunos años ir
abriéndome un hueco en este mundo y dar a conocer mi trabajo a nivel
nacional, e incluso internacional, con la publicación en Grecia de Las
criaturas.
Gracias esto, actualmente puedo dedicarme a la
historieta y el humor gráfico a tiempo completo. Mi trabajo como
humorista de actualidad me hecho habituarme al ritmo que impone la
prensa diaria.El lenguaje de los cómics es mi lenguaje natural. Cuando
me dedicaba a la pintura, mi obra más personal reflejaba mundos
oníricos muy cercanos a los que he desarrollado en mis historietas, y
me rendía con frecuencia a la tentación de introducir elementos
narrativos, propios del cómic, en mis cuadros. Me gusta dibujar y me
gusta contar historias. Por eso hago tebeos.
Se puede decir que la tierra incierta surgió de un
agujero. Un agujero dibujado en un folio corriente, que en principio
no tenía intención de pasar a la posteridad. Para el que esto suscribe
aquel garabato fue el comienzo de un proyecto decisivo. De aquel
agujero primigenio surgió Flo, la bailarina salvaje del
Desierto Improbable; salió apoyándose en sus delgadísimos brazos
–finos como las patitas de un insecto–y saludó al público con esa
gracia tan suya,dispuesta a iniciar unos delicados pasos de baile.
Tras Flo, se fueron presentando otras entrañables
criaturas, y poco a poco fue tomando forma un nuevo universo gráfico
lleno de posibilidades, escenario idóneo para las más sugerentes
fantasías.Como todos los mundos imaginarios, la Tierra Incierta es un
reflejo más o menos deformado del real. Los personajes y situaciones,
aunque pertenecen al mundo de lo insólito, nacen de una atenta
observación de las actitudes humanas. En este universo singular no hay
sitio para las palabras. Las historias están formadas por gags
visuales, en la tradición del humor puro.
Tiene sus antecedentes en ciertos cómics clásicos, como
el Krazy Kat de Herriman
o el Popeye de Segar,
que siempre se me ha antojado como una especie de guiñol. Y no puedo
negar mi deuda con las obras de los dibujantes españoles
Josep Coll
y Alfons Figueras, así como –a pesar
de las diferencias gráficas– con el
Philémon de Fred y el
Little Nemo de Windsor McCay. Habría que añadir a la
lista ciertas
referencias cinematográficas –Buster Keaton,
Chaplin, tal vez algo del mundo circense de Tod Browning, y
desde luego la inimitable Pantera Rosa–
y literarias –Jonathan Swift sin ir más lejos.Pero en realidad, la
tierra incierta es ante todo el mundo de mis garabatos en servilletas
de bares y papelotes de todo tipo, esos dibujitos que uno realiza de
manera inconsciente, sin plantearse nada previamente. Creo que ahí han
surgido mis mejores ideas.